Manfred Juraczka, consejal de un distrito vienés, explicó que pretende registrar el ADN de todos los perros para que el dueño de cualquier can que haga sus necesidades fuera de lugar pueda ser castigado. "Todos los que omitan recoger prolijamente los excrementos de su perro (en caso de prosperar la iniciativa) pueden apostar a que serán atrapados", dijo.
Las veredas en Viena están pobladas de caca y las campañas públicas para educar a los propietarios de canes han fracasado. La ciudad cuenta con unos 50.000 perros registrados, aunque el número real de estas mascotas se estima muy superior, ya que gran cantidad de dueños ignoran la obligación de declararlos. Actualmente, permitir que su perro haga caca en Viena está multado, pero muy pocas de estas infracciones son castigadas, ya que el animal debe ser atrapado en el acto.
La iniciativa de Juraczka establece que el dueño del perro cuya caca haya sido estudiada deberá abonar la multa más el costo del análisis de ADN, lo cual totaliza una suma que ronda los trescientos dólares. |