Lo único que no estaba incluido en las 7,50 libras esterlinas pagadas por Barry Bradley en el tenedor libre del hotel Premier Travel Inn de Tonbridge, Inglaterra, era la cara de sorpresa del personal de cocina.
Pese a que los huevos y la panceta ahumada forman parte del tradicional desayuno a la inglesa, esta dosis exagerada no parece encuadrarse dentro de ninguna tradición culinaria, ni tampoco como tampoco constituiría exactamente lo que los instructores deportivos llaman "el desayuno de los campeones".
"No lo podíamos creer, parecía como si nunca fuera a terminar", señaló una de las sorprendidas meseras al diario inglés Metro y añadió que a manera de postre, Bradley se comió seis porciones de cereal.
Bradley se convirtió en un verdadero espectáculo de la gula para las demás mesas y muchos de los asistentes no pudieron dejar de pensar que, si este era el desayuno, ¿qué podría esperarse del almuerzo?
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