Un sitio en Internet exhibe una terrible galería de muñecas muertas. Candorosas y fantasmagóricas al mismo tiempo se erigen como siniestros juguetes para adultos. Cada una viene con su certificado de defunción y un breve poema que describe las espantosas circunstancias del deceso.
Hush, por ejemplo, fue una tímida niña citadina que, asomada a los desagües, les daba de comer a sus mascotas favoritas: las ratas. Un día aumentó la ración de comida de sus amados roedores resbalándose dentro de las cloacas.
Jinx, por su parte, cuando estaba viva era traviesa como su gato y formaban ambos un par infernal. Su camino está pavimentado de mala suerte. Y Ud. no querrá cruzarlo.
Vincent era un niño prodigio. Él soñaba con representar su acto de escapismo en grandes escenarios. Un día se encerró en un baúl. Lo encontraron por el olor.
Recorra los seis camposantos de las dolorosas páginas de Living Dead Dolls y ríase de Chucky. |