Penelope Stapleton, de la ciudad inglesa de Norwich, falleció la semana pasada a causa de un ataque cardíaco a los 61 años y pesando alrededor de 140 kg. Los dueños del Crematorio Earlhan afirmaron que el cuerpo era demasiado grande para las instalaciones del lugar, por lo cual rechazaron el pedido de los familiares.
Ante la negativa, las hijas debieron transportar el cadáver casi 200 kilómetros hasta la ciudad de Watford y mostraron su descontento. Natasha Stapleton, señaló: "conozco mucha gente que está disgustada por esta actitud, cuando una persona muere lo único que es espera es respeto y ellos no lo tuvieron".
El gerente del Crematorio Earlhan aseguró que se encontraban "muy apenados por no haber podido ofrecerle nuestros servicios a esta familia" y agregó que "hubo un par de funerales en los últimos dos años de los cuales no pudimos ocuparnos por el tamaño de los cuerpos". |