En Phnom Pehn, Camboya, un hombre le puso tres litros de combustible a su ciclomotor pero se había olvidado la billetera, así que terminó abonando con su sobrino de nueve años de edad. El niño, mencionado por los medios locales como "Dy", había empezado un viaje con su tío alrededor de marzo de 2002 en una odisea tendiente a encontrar a su padre en una provincia del sudeste asiático asolada por la guerra.
El tío logró convencer a la encargada de la estación de servicio que aceptara a su sobrino como garantía hasta que él volviera con el dinero adeudado. Esto fue hace dos años. El hombre nunca volvió. La mujer explicó al periódico Kampuchea Thmey que a esta altura decidió cuidar y criar al niño como si fuera su propio nieto.
A pesar de las iniciativas de reconstrucción de Camboya por parte de las Naciones Unidas la sociedad todavía padece las heridas de la guerra civil y el genocidio. |