Investigaciones médicas recientes han oficializado que los escaladores se pedean en forma descontrolada al llegar a ciertas altitudes. Esta condición se ha dado en llamar Expulsión Flatulenta de Altura. A más de 3.400 metros, cuando la presión externa cae en forma violenta, aparentemente, no es factible reprimir esta reacción. (Algunas personas tampoco pueden hacerlo en los transportes de corta distancia aunque estén al ras del piso.)
Sería recomendable para quienes vayan a encarar una expedición a los picos nevados que eviten la ingesta de porotos y garbanzos. A su vez, se aconseja que cuando asciendan varias personas por la misma soga mantengan una buena distancia.
Esta relevante información fue proporcionada por la publicación Outdoors Magic, especializada en los deportes y la vida al aire libre. Su colaborador Jon Doran opina que en caso de que hubiera un riesgo todavía mayor en lo referente a la incontinencia de los escaladores se deberían reunir fondos para la paliar los perjuicios de el escalamiento antisocial.
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