A Wang Yimin, de 76, todavía le quedan ganas de cargar a su madre. Ella, de 102 años de edad, se sienta a bordo de un "jinrikisha", carrito muy popular en algunas partes de Asia que es arrastrado por una persona que puede ir a pie (cuando el carrito es de dos ruedas) o pedaleando (cuando es de tres). De esta última forma, viajaron 20.000 kilómetros en los últimos tres años.
Si bien el viaje lo empezaron con unos 6.000 dólares, hace mucho que los fondos se agotaron. Actualmente viajan gracias a la simpatía que despiertan en quienes los alimentan, los albergan y hasta les han motorizado el jinrikisha.
Hasta ahora han visitado 24 provincias y planean llegar hasta el Tibet. Wang, el hijo de la centenaria señora, explicó que desde que salieron de Harbin, capital de Heilongjiang en mayo de 2000 ya le cambiaron varias veces las cubiertas y el asiento al vehículo.
Según dijo el hombre que ya arrastró a su madre hasta Pekin, "ella siempre deseó viajar a cada rincón del país".
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