The Gillies Coffee Co. debe pagar 400 dólares por contaminar el aire con olor a café tostado. Hy Chabbott, uno de los propietarios explicó que si la ciudad continúa considerando ofensivo el olor a café, deberán mudarse.
En respuesta a una queja de vecinos el Departamento de Protección Ambiental visitó la fábrica y descubrió "fuertes olores a café" y los catalogó como "polución". Al apelar esta decisión la fábrica recibió la respuesta del Juez Administrativo Phyllis Roberts: una multa. Chabbott deberá ahora elegir entre pagarla, reclamar el caso en un tribunal superior o mudarse.
El Departamento de Control Ambiental explicó que "no estamos echando a nadie, sino que estamos ofreciendo nuestra ayuda para que en forma conjunta se puedan controlar las emanaciones y no molestar a los vecinos". Otros negocios que deberán solucionar su problema de olores para poder seguir operando en Nueva York son algunas pizzerías, restaurantes de comida hindú, y fábricas de donas.
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