Fue arrestado en Tokio un ladrón que se hacía cocinar. Sus huevos pasados por agua debían estar firmes en la clara pero blanditos en la yema. Era detallista en la presentación de su carne con vegetales y sus fideos debían estar bien calentitos. Obligaba a la mujer de la casa a prepararle estas delicias a punta de cuchillo y además las robaba.
El hombre irrumpió recientemente en la casa de una oficinista de veintitrés años de la ciudad de Tokio tarde a la noche: le robó 16.000 yenes en efectivo, le entregó una caja de fideos instantáneos (¡¡¡que él mismo traía!!!), le acercó el cuchillo al cuerpo y le ordenó que cocinara. Mientras la aterrorizada mujer respondía a las órdenes del malhechor, éste aportaba instrucciones detalladas acerca de cómo prefería los fideos. Luego se sentó, comió y huyó.
Otros casos similares habían sido reportados ya en esa ciudad. Según la policía local -que ya tiene en custodia al ladrón gastronómico al cual llaman "Suzuki"- la madre del criminal de treinta y tres años murió cuando él era muy joven así que "siempre ha tenido un enorme anhelo por disfrutar comida tal como su mamá solía preparársela". Ya durante la secundaria este hombre solía llamar prostitutas y les pagaba extra para que le cocinaran.
Cuando el hombre perdió su trabajo en la industria de la construcción ya no pudo seguir llamando prostitutas cocineras así que, según él mismo declara, "la única forma de conseguir una buena comida casera fue transformarme en ladrón". |