En Dayton (Ohio, Estados Unidos), un perro demandará a una fábrica de cercos por los daños psicológicos que le causó un vallado invisible al intentar cruzarlo. Con la ayuda de su abogado, Boomer espera cobrar una compensación de 25.000 dólares. Para que eso sea posible, el letrado deberá conseguir que suban el status legal de los perros, que en el estado de Ohio son considerados "propiedad personal" y por lo tanto no pueden demandar.
Al parecer, la cerca en cuestión, es un cable enterrado que aplica un fuerte shock eléctrico al animal cuando trata de cruzarlo. El costado tremendo de este sistema es que el perro ni siquiera se entera de qué es lo que lo está castigando ni puede ver o colegir la fuente de su desdicha. El animal no tiene ningún parámetro como para revisar su conducta y tratar de detener las electrocuciones, sino que una y otra vez recibe la descarga.
Paul Leonard, el abogado de Boomer, intentará sentar un caso sin precedentes en la legislación mundial. |