En Hong Kong algunas personas encuentran relajante expresar su insatisfacción ante un evento cualquiera de su vida cotidiana mediante un escupitajo. En ciertas ocasiones, los gargajos, pollos, escupidas y salivazos reemplazan expresiones de ira, insatisfacción, desilución o desconsuelo existencial.
Sin embargo, una nueva norma establece que escupir el piso debe ser considerado con el mismo status de tirar basura a la calle. Por lo tanto, a partir de ahora, si Ud. gusta salivar las calles de dicha ciudad sepa que le puede costar 600 dólares. Algunos legisladores consideran que este gravamen no es una buena idea. Lau Chin-Shek, por ejemplo, cree que "la gente trabaja hasta veinte horas en trabajos mal pagos. Ellos expresan su descontento escupiendo".
Según la visión del legislador, no sólo que esta gente no puede pagar la multa, sino que encontrarán otros medios de canalizar su insatisfacción, tal como tomar drogas. (Si esta nota no es de su agrado, evite escupir la alfombra).
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