Según el dictamen de los tribunales de Hamilton, Nueva Zelanda, es legal la filmación de una secuencia en la que una mujer da a luz, siempre y cuando no se muestre al bebé ante las cámaras. Esto impedirá que las primeras palabras del niño sean "yo trabajé en una película porno" o peor aún, que estrene lenguaje con la proposición "fóllame mamón" o "así, así, por el coño".
La controversia por el "parto porno" se inició cuando los servicios sociales de ese país reclamaron que se prohíba a Nikki -la actriz porno embarazada- dar a luz ante las certeras cámaras de los realizadores de las reiterativas epopeyas copulativas. Pero ahí no termina el conflicto, porque las autoridades del hospital de Waikato se opusieron a que la empresa pornográfica Vixen Direct registrara el alumbramiento.
Steve Crow, director de Vixen, argumentó (aunque los argumentos no son su fuerte) que demandará a la entidad sanitaria por prohibirles la filmación, siendo que muchos padres orgullosos filman las cavidades de sus esposas mientras una criatura se abre camino hacia la existencia. Para coronar la serie de complicaciones, Nikki actualmente se encuentra internada en el mencionado hospital porque el embarazo presenta algunos problemas. |