Narices grandes, narices chicas, narices largas, narices cortas, narices negras, marrones o rosadas. Finalmente, un sitio de Internet le rinde homenaje a la punta del hocico del perro: desde boxers hasta beagles, de ovejeros a salchichas, todos muestran orgullosos sus narices.
Cuántas veces necesitó una foto como ésta para que complete su vida. Todas sus angustias existenciales pueden ser un recuerdo ante la contemplación de documentos fotográficos de semejante magnitud. Dése el gusto de impregnar sus retinas con hocicos caninos chatos, húmedos, texturados, lamidos, rabiosos, cansados, peligrosos o adorables.
Si Ud. ya no se sorprende ante la nariz de su propio perro, reviva la emoción de la primera vez que tocó su fría humedad o compárela con las narices campeonas de los cachorritos de raza o de los perros mestizos. Pero no sea egoísta: si la nariz de su perro es por sí misma un hecho artístico, envíesela al creador del sitio.
Decídase a visitar el sitio de las Narices de Perro. Si todavía no está convencido, admírese del testimonio místico de este hocico oracular que le revelará los secretos de la armonía cósmica. |