Un aventurero se hallaba en la cordillera de los Andes cuando se produjo un alud. Al quedar atrapado, buscó deseperadamente en su mochila el teléfono celular. Cuando intentó comunicarse, sólo consiguió enterarse que sus minutos prepagos habían terminado. El alpinista colombiano empezó a congelarse y sus posibilidades de supervivencia, a desvanecerse. Entonces, de repente, a más de 4.000 metros de altura, el teléfono de Leonardo Díaz emitió el familiar y salvador repiqueteo de una llamada entrante.
El llamado que recibió fue el de una vendedora de la compañía de celulares que le ofrecía comprar más pulsos telefónicos. "Lo llamé para recordarle que su teléfono se había quedado sin crédito. Él me contestó que fue la obra de un ángel porque se encontraba perdido en la cordillera de los Andes", explicó María del Pilar Basto, de la firma Bell South.
María del Pilar pidió ayuda inmediatamente y junto con otra operadora llamaron a Díaz a cada rato para evitar que se duerma y muera de hipotermia. El hombre pudo sobrevivir las siete horas que el equipo de rescate tardó en encontrarlo y habló por teléfono casi todo el tiempo. Para ello, utilizó la nieve para recargar una de las baterías del aparato mientras usaba la otra. "Recordé que cuando era chico, ponía las pilas en el congelador, así que tomé la batería descargada y la enterré en la nieve. Después de media hora funcionaba otra vez", explicó Díaz. |