Desgraciadamente para Capitán Poroto, el inventor de un triciclo-catamarán que navega el río Tames pedaleando, conquistó el título este año. El comportamiento lunático de Lyndon Yorke, oriundo de Marlow al oeste de Londres, quien pedalea río abajo como si tal cosa, le valió el galardón del Británico más Excéntrico de 2001.
Su conducta venció no sólo a Capitán Poroto sino también a un hombre que se pone un guante amarillo en la cabeza para que sus gallinas se sientan en familia con él. Otro de los concursantes instaló más de cien buzones en su casa y una mujer fue la feliz poseedora del mayor santuario de gnomos de yeso del mundo en su jardín.
El experto en excentricidad -y excéntrico en sí mismo- Bernard Le Vay declaró que Gran Bretaña debe estar orgullosa de su herencia excéntrica, pues ese ha sido el espíritu que produjo grandes pensadores, escritores, exploradores y científicos. Y debemos estar orgullosos por supuesto de nuestro famoso sentido del humor". |