En una ceremonia solemne -pero no por eso carente de emotividad- Nils Olav (así se llama el plumífero que de hecho tiene un nombre más elegante que el suyo) recibió en el zoológico con banda militar y todos los honores el preciado galardón.
Para darle la pompa necesaria, Rob Thomas -el guardián del zoo- le colocó un listón ceremonial en la aleta al orgulloso bicho. Nils Egelien, un mayor retirado (y tocayo del ave) dijo con emoción desbordante que "estoy aquí para promoverlo de Sargento Mayor al cargo de Primer Sargento Honorífico del Regimiento Mayor Noruego".
Al parecer, no hay ningún acto heroico en las trincheras enemigas que justifique el honor que recibió el pingüino, pero ya es sabido que para algunas cosas las autoridades bélicas no necesitan excusa. De hecho, el ejército noruego ha exponsoreado al ave desde 1972 y el animal ya está acostumbrado a la música de redoblantes y trompetas. De hecho, mientras la banda lo honraba con marchas, el pingüino erguía la cabeza orgulloso y se sacudía el agua de las patas. |