Ramón Cabrera, de 48 años, se enfureció con David Sáenz de 57, porque no interpretó "El Guajolote" o "El pavo", así que lo mató de un tiro de su revólver calibre 38. El fiscal de distrito Mark Skurka declaró que "como fiscal he visto asesinatos sin sentido, pero éste no tiene goyete" explicó.
Sáenz era un personaje local que frecuentemente animaba las reuniones tocando la guitarra, el acordeón y cantando para sus vecinos. Cabrera vivía cruzando la calle, y eran considerados amigos el uno del otro. Al parecer, ambos se encontraban bebiendo cerveza cuando Cabrera le dijo a Sáenz: "Tocá El Guajolote". Sáenz le contestó que no la sabía.
Cabrera insistió y Sáenz repitió que no podía tocarla. El insatisfecho melómano se retiró hacia su casa y volvió con el revólver en mano. Le ordenó a la gente allí reunida que se apartara y ejecutó al cantor.
Sáenz murió con su acordeón y su guitarra a los pies. Cabrera testificó que no estaba ebrio, pero que no recordaba nada acerca del homicidio. Fue sentenciado a 99 años por un jurado de Texas, con la posibilidad de salir bajo palabra dentro de treinta.
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