Sam West, explicó su proeza diciendo que "una película salvó mi vida, si no hubiera visto Deep Blue Sea hoy estaría muerto". En ese film, un personaje se defiende de un cocodrilo clavándole una cruz en el ojo. Según Sam, después de morder al animal le metió un dedo en el ojo.
El incidente se produjo cuando Sam estaba haciendo snorkeling en la región noroeste de Australia. Al parecer, el cocodrilo atacó al niño y él contestó con golpes a la cara del animal. El reptil se replegó, pero volvió a la carga de inmediato.
"Me dolían los brazos, podía sentirlos dentro de las mandíbulas. Pensé que me iba a ahogar, me iba a morir. Sentí las fauces del cocodrilo cerca de mi cara así que abrí la boca todo lo que pude y lo mordí con todas mis fuerzas. Ahí me soltó, pero vino otra vez. Me agarró el brazo izquierdo y yo me acordé de la escena de la película. Con mi brazo derecho busqué su ojo y le metí el dedo con fuerza. Se lo dejé ahí un par de segundos. El cocodrilo escapó. Se dio la vuelta y se fue".
Graham Webb, experto en cocodrilos, explicó que "es increíblemente afortunado de estar vivo. En pocos segundos podría haberlo ahogado y devorado". |