Dick de Bruin, sargento de la Armada Real Holandesa, perdió su cámara y vio cómo las corrientes se la llevaban hacia la oscuridad del vasto mar. Seis meses después, a 1.600 kilómetros del lugar donde la perdió y un ataque de tortuga más tarde, la Nikon roja volvió a aparecer.
Paul Shultz, de la guarda costera de Florida, vio el artefacto atrapado entre unas rocas en Key West, Miami. Estaba cubierta de algas y basura y al principio pensó que se trataba de un tomate podrido. Pero cuando la sacó a la superficie, la máquina funcionaba perfectamente y hasta pudo ver las fotos y los videos que había en ella.
No tenía forma de saber a quién le pertenecía, así que subió las fotos a un sitio web especializado en buceo y pidió a la comunidad de usuarios que lo ayudaran a encontrar a su propietario. Y así, la cámara y dueño se reunieron otra vez. Analizando una filmación bastante caótica averiguaron que una tortuga –probablemente considerándola comida- la mordió y activó de esa forma la grabación. Gracias a eso se pudo ver parte del increíble viaje del artefacto extraviado. |